2.11.09

Haciéndoseme EL VACÍO





la soledad nunca fue tan dulce.

20.10.09

Every once in a while we reach a crossroads
and this time I shouldn't hesitate
I shouldn't turn to mamma and ask her
whether it's okey to cross this street
'Cause even if there's a lorry on its way up
and my legs are too short to run
It's high time I stood by myself
and build up my life step by step
even though there's no other side for me
for I'll aim at the wrong - my own destiny
¿Qué angustia inmensa me devoraba? La de haber confirmado hoy que hoy no volvería, que el tiempo corría. Y que ella moriría joven. Y yo, infeliz; sin más.

A él

Hace dos años te escribí una carta con las palabras de admiración y reconocimiento que nunca pude soñar con decirte. A las lágrimas que me costó escribirla se le sumaron las lágrimas de cada vez que la releí, porque también lloré todos los días que casi te la doy y me flanquearon las fuerzas en el llanto absurdo.
Creo que hace un par de meses la encontré, todavía cerrada en mi cajón, y por alguna bronca sin blanco la rompí y tiré.
Hoy te escribo con amargura y sarcasmo para felicitarte. Tantas cualidades para admirar y te quedaste con lo peor para ser. Hoy te escribo para explicarte lo que está pasando: estás tomando de tu propia medicina.
Esto hiciste. Esto criaste. ¡Esto hiciste!
Y yo me dejé hacer. Y la obra superó al artista. Soy la consumación perfecta de tus aspiraciones. Soy exactamente lo que pretendías que fuera.
Así que aguantalo.
Aguantá que hable con tanta firmeza
y que pueda mirarte a los ojos sin alzar la cabeza.
Aguantá que piense más lejos
de lo que ves
y de lo que te atreverías a ver.
Aguantá que sea tan despiadada
y que entienda que el fin justifica los medios.
Aguantá que sea tan estricta.
Aguantá el que no me conforme
ni me conformes.
Aguantá que sea tan infeliz.
Aguantá que sea tan condenadamente exitosa.
Aguantá cuando no tenga ganas de explicar
por no querer desperdiciar aliento.
Aguantá que no puedas entender
al ser inviolablemente hermética.
Aguantá que mi objetivo esté tan definido
y que nada me distraiga en el camino.
Aguantá mi impaciencia por irme
para así mostrarme capaz de aguantarme.
Aguantá que mi frialdad pueda ser infinita.
Aguantá que retruque todo,
aguantá que incluso te retruque a vos.
Aguantá que todo eso me parezca válido.
Y aguantá que sea tan insoportablemente racional
que en todo esto tenga razón.

13.10.09

Tendré los ojos muy lejos

Un cigarrillo en la boca

El pecho dentro de un hueco
Y una gata medio loca

Un escenario vacío
Un libro muerto de pena
Un dibujo destruido
Y la caridad ajena

Un televisor inútil
Eléctrica compañía
La radio a todo volumen
Y una prisión que no es mía

Una vejez sin temores
Y una vida reposada
Ventanas muy agitadas
Y una cama tan inmóvil

Un montón de diarios apilados
Y una flor cuidando mi pasado
Y un rumor de voces que me gritan
Y un millón de manos que me aplauden

Y el fantasma tuyo, sobre todo





Cuando ya me empiece a quedar solo 

11.10.09

Media sonrisa al llanto y un cigarro de armar
Se dobla hasta el cansancio de pelear por pelear
Media sonrisa afuera pero el pecho se parte
Y en cada paso en falso te dan ganas de estar
más lejos

Te acostumbraste al cuento de arañar la pared
Sangrando hasta los codos por un poco de paz
Penando hasta vagar con esos ojos dormidos
Andando desparejo hasta obligarme a caer
Y dormir, por dormir, en casa

Media sonrisa al llanto y un cigarro de armar
Me acostumbré al espacio que dejaste al partir
Media sonrisa afuera pero el pecho se parte
Y en cada paso en falso te dan ganas de estar...
más lejos

10.10.09

Hoy hice algo terrorífico.
Química, estaba pensando en química. Pero ¿dónde estaba el libro? El libro ese... El grandote. Ni sobre el escritorio, ni en la biblioteca. Ni siquiera enterrado debajo de todo lo que cubre a mi mesita de luz. Era evidente que no estaba. Entonces ¿por qué, por qué tuve que revisar ese estante de la estantería, ese rincón de mis cuatro paredes? Sabía que no tenía sentido buscar ahí. Nada parecido al libro de química se oculta ahí.
Lo que descubrí fue más bien un redescubrimiento. Saqué de su formol pacífico un cuaderno viejo, el cuaderno que me acompañó los últimos meses de segundo año. Inhalé con una pizca de emoción al sostenerlo en mis manos, leer de nuevo el DULCE'S escrito con fuerza en la tapa verde, ya sosteniéndose a los anillos por apenas un par de cartoncitos. Sonreí un poco, tal vez con algo de picardía vaya uno a saber por qué, y me senté. Era una linda hora de esta tarde: entraban los rayos un sol apaciguado por la ventana. Todos dormían. El silencio era mío, y lo iba a romper.
En la primera hoja me encontré de nuevo con las palabras demasiado cariñosas de uno que ya no es mi amigo, ni forma parte de mis días, ni me recuerda siquiera. ¿Sabía yo, cuando las leí por primera vez, que tan pronto significarían un olvido? Creo que había elegido ignorar.
En la segunda hoja ya estaba ella. Diana. Que quiso arruinármelo escribiendo dos o tres palabras en cada hoja. Ja, la ilusa no llegó hasta el final. Y en la tercera hoja y en la cuarta me había dejado una carta.
Diana, las cosas no cambiaron tanto. Salvo que entre medio hubo odio y ahora hay amor. O nuestra ilusión de amor. Porque con esto también elijo ignorar. O tal vez es porque soy tan consciente de lo fatal de todo esto que estoy eligiendo vivirlo así, sin cuestionarlo demasiado, sin llorarlo antes de tiempo.
Decía, no cambiaron tanto. Pero miento, Diana. Vos sabés. ¿Sabés también lo que duele, lo que dolió reencontrar ese cuaderno? Vos estabas casi en todas las páginas. Estuviste casi en todo en esa época. Y sin embargo, no estabas como estás hoy. Pero lo que quiero decir es, de una vez, que en ese juego tuyo de ir y venir y dormir y morir y gritar y reír y dejar y tomar, yo ya no soy esa a quien más confianza tenés.
Sí, realmente fue algo terrorífico. Pero no fue hasta que llegué a la última de las hojas, hasta que leí el último de los renglones, que hice lo que debería haber hecho en un principio, en cuanto leí ese nombre perdido y me empezó a pesar la respiración: cerrarlo. Cerrar ese cuaderno maldito y sumergirlo en su bendito formol.